La Pentarquía - Argos (2ª Parte)

3. Madre

Cuando consiguen abrir el mamparo que da al corredor principal el aire viciado de la nave llena el hangar. Su composición no les permitiría resistir más de media hora, por lo que deben seguir con las escafandras puestas y utilizar el suministro de oxígeno de los trajes. Eso les da unas tres horas para localizar el ala de Ingeniería, encender los generadores principales y secundarios y activar el sistema de soporte de vida (y, si es posible, los generadores de gravedad artificial).

Los pasillos y salas del Argos están vacíos. No hay ni un solo cuerpo a la vista, aunque hay patentes signos de violencia que sólo añaden más interrogantes acerca de lo qué ha podido ocurrir a bordo. Dawkings tarda un tiempo en orientarse, ¡la nave es inmensa! Poco a poco se va situando y dirige al grupo hacia la zona en la que cree que debería estar Ingeniería. Los tubos de transporte no funcionan y aprovechan las condiciones de microgravedad para deslizarse por su interior (Dawkings de forma algo desmañada).

Al abrir manualmente las puertas de Ingeniería todas las miradas se dirigen hacia arriba. Los motores tienen el tamaño de una pequeña fábrica. Junto a los conocidos generadores primarios y secundarios hay una gigantesca serie de mecanismos que, si su función es crear energía, podrían desplazar una luna de tamaño medio. Una pequeña luz intermitente, el único signo de tecnología funcional que se han encontrado hasta el momento, destaca en la oscuridad del recinto. Junto a ella hay un letrero con el texto "PROCESO INTERRUMPIDO". Dawkings echa un vistazo a los sistemas y activa los generadores secundarios. Los hombros de Gibster se relajan al ver encenderse con éxito la maquinaria y las luces de la zona, en lugar de explotar en una preciosa luz multicolor, ya que no habían comprobado si la zona había sufrido daños.

Los terminales cobran vida mostrando un sistema operativo desfasado hace unos seis años. Mientras Dawkings examina los registros los generadores primarios comienzan a activarse. El especialista en seguridad anula la activación de los sistemas de la nave de momento y todos escuchan la voz de la Madre del Argos solicitando que se identifiquen. Al hacerlo Madre les advierte que no tienen nivel de seguridad suficiente para acceder a los registros protegidos. Dawkings maldice y le explica a la I.A. la situación solicitando que compruebe en los sensores si hay supervivientes. Instantes después el ordenador les confirma que hay diecisiete tripulantes en estasis criogénico en una de las zonas de enfermería. Dawkings acepta la sugerencia de Madre de activar el sistema de soporte de vida y restablecer la gravedad artificial.

Los últimos registros de mantenimiento datan de hace unos treinta y cinco años, lo que resulta chocante. Madre es incapaz de explicarles el motivo y su falta de un nivel de seguridad adecuado le impide responder a la mayoría de sus preguntas.

En ese momento la I.A. les avisa de que ha detectado otras cinco formas de vida en la zona de enfermería en la que están los supervivientes. Las cámaras de seguridad muestran a unas criaturas de seis miembros (cuatro brazos y dos piernas), con un caparazón quitinoso púrpura y violeta, y aspecto salvaje que abandonan la zona corriendo por el suelo y el techo. El Dr. Gibster no reconoce su especie pero, tal y como muestra una de las cámaras en las que se ve uno de los tanques de estasis roto y un cuerpo a medio sacar, son extremadamente peligrosas.

Dawkings envía a la sonda todo lo averiguado hasta el momento y la envía al Aurora para solicitar instrucciones y recomendando el rescate de los supervivientes. En su respuesta el capitán está de acuerdo con ellos y les pide que se pongan en contacto con él en un par de horas.

Los tres preparan sus armas y se dirigen a la enfermería.


4. El despertar

De camino empiezan a comprender las verdaderas dimensiones del Argos. Los pasillos, salas, corredores y balcones se suceden de manera interminable. Y todos están vacíos. No hay ni un solo cuerpo. Valzak tiene de nuevo visiones de muerte, angustia y dolor. Y sobre ellas la persistente sensación de estar siendo observado. Hay algo más en la nave además de ellos, la tripulación criogenizada y los cinco xenos. Y sin embargo alguna mancha de sangre ocasional es el único vestigio de que una vez la nave estuvo habitada.

Madre cierra los mamparos que conducen a las zonas que el grupo debe atravesar camino de la enfermería para evitar toparse con los xenos. Una vez allí el Dr. Gibster comienza el proceso de reanimación. Todos están expectantes cuando el primero de los tripulantes abre los ojos todavía aturdido. Pero al verles su reacción no es la que esperaban. Muy agitado les dice que tienen que abandonar la nave ahora mismo. Responde nervioso a sus preguntas diciendo que fue Madre quien acabó con toda la tripulación del Argos.

Los tres miembros del Aurora se miran inquietos y establecen un canal de comunicación encriptado para evitar ser escuchados por la I.A. El recién despertado tripulante dice llamarse Ares y ser de la Galaxia Centauro. Eso les sorprende pues se encuentran en la Galaxia Vega y el Portal de Salto más cercano se encuentra muy lejos de Sigma-457. Según Ares la nave estaba probando varios sistemas experimentales cuando la I.A. comenzó a matar a la tripulación: abriendo exclusas, anulando protocolos de seguridad, desactivando el sistema de soporte de vida... Diversas especies alienígenas que estaban en el zoo de la zona del jardín hidropónico quedaron libres (entre los que se encuentran los que ellos han visto en las cámaras de seguridad).

A medida que los demás tripulantes se van despertando Ares habla con ellos en un lenguaje que no está incluido en los traductores universales. Se disculpa con el Dr. Gibster diciendo que es un lenguaje creado por la propia corporación para evitar filtraciones.

Dawkings considera que su mejor opción es intentar acceder al Centro de Control para desactivar a Madre, aunque reconoce que no será nada fácil. Uno de los despertados se llama Hermes y es un especialista en seguridad que puede echarle una mano. Ares insiste en que se olviden del Argos y vayan a la lanzadera para abandonar la nave enseguida, antes de que Madre intente acabar con ellos.

Tras una breve discusión deciden intentar el plan de Dawkings. Los despertados cogen armas antipersonales del panel de seguridad de la enfermería y todos, los diecinueve, se dirigen hacia el Centro de Control.

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