La Pentarquía - Argos (3ª Parte)

5. No estamos solos

De camino Madre se pone en contacto con Ares para recordarle que deben terminar la misión. Le recomienda dirigirse al puente de mando. Ares se echa a temblar mascullando que la nave nunca les dejará marcharse. La I.A. también comunica a Dawkings que cree haber encontrado la razón de la anomalía temporal en los sistemas (el por qué la fecha actual es de hace 35 años mientras que el sistema operativo sólo tiene unos 6 de antigüedad): cree que el Argos ha estado en un lugar en donde el tiempo no transcurre del mismo modo que en el espacio normal. Le pide que acceda al Centro de Control él solo para seguir sus instrucciones y actualizar la información. Dawkings se gira hacia Ares y le exige que le cuente cuál era la misión de la nave. Toda información es importante si quieren sobrevivir.

Ares confiesa que no son de la Galaxia Sagitario, sino de Cerbero, una galaxia que no pertenece a la Pentarquía. Su corporación envió una nave a través de un portal de salto a otra galaxia para poder realizar allí investigaciones y experimentos fuera de la jurisdicción de la Pentarquía. El Argos es la primera nave que intenta incorporar un motor de salto en su diseño para evitar depender de los portales de salto controlados por el gobierno. Eso les permitiría retomar el contacto entre Cerbero y el resto de galaxias, así como enviar mercancía e información sin conocimiento de la Oficina de Seguridad Estelar. Pero el tamaño y potencia del motor de salto hizo necesario que la nave tuviese estas dimensiones. El problema es que pilotar una nave tan grande requiere supervisar infinidad de sensores y sistemas, lo que precisa de una numerosa tripulación para su pilotaje. La corporación consideró que eso era un error de diseño, ya que no resultaba práctico (ni económicamente rentable) reclutar y entrenar una tripulación tan grande, además del importante riesgo de seguridad. Por eso decidieron innovar todavía más. El sistema de pilotaje del Argos está preparado para que un único telépata o clarividente pueda controlar toda la nave. A bordo de la nave iban cuatro para hacerse cargo en caso de que le ocurriese algo a los demás.

Dawkings escucha asombrado la historia. La magnitud de la nave y la proeza tecnológica que es le deja sin palabras. Pero Ares no ha terminado.

Algo salió mal durante el vuelo de prueba. El piloto no pudo controlar el salto y murió. Durante un breve instante su consciencia pasó a otro plano de existencia... y se llevó el Argos con él. Madre detectó la anomalía y avisó a los demás pilotos para que se hicieran cargo. En cuanto hubo acumulado la energía necesaria otro de los psiónicos activó el motor de salto. La nave terminó en medio de un campo de asteroides de la Galaxia Vega. Y entonces empezó el caos. Las colisiones de los asteroides abrieron brechas en el casco. La tripulación, ya asustada por la experiencia del primer salto, entró en pánico. En ese momento la nave se volvió contra ellos. Madre empezó a desactivar los sistemas de soporte de vida, abrió esclusas que lanzaron a gente al vacío, liberó a los xenos del jardín hidropónico, activó los sistemas de seguridad disparando contra los técnicos que intentaron llegar al Centro de Control para desactivarla... Y había algo más en la nave. La gente tenía horribles visiones, algunos eran lanzados por los aires por fuerzas invisibles, otros empezaban a sangrar sin motivo aparente y caían muertos, varios se suicidaron y muchos entraron en un frenesí de asesinato y destrucción. Parecía que todo el mundo se había vuelto loco.


6. Traición

Tras escuchar la historia el Dr. Gibster abre un canal de comunicación privado con Madre diciéndole que quiere continuar la misión (haciendo saltar de nuevo la nave a ese otro plano de existencia). Para ello debe deshacerse de los demás, así que le pide que avise al grupo de que los recién llegados son portadores de un virus y que sería recomendable examinar a la tripulación del Argos en la sala de enfermería para garantizar que están bien. Madre accede.

Todos reciben el aviso de la I.A. y se temen lo peor: la nave no va a dejarles partir. Gibster recomienda seguirle la corriente de momento mientras Dawkings accede al Centro de Control. A regañadientes los demás aceptan y Gibster se lleva a los dieciséis tripulantes del Argos de vuelta a la enfermería.

Entretanto, desoyendo el aviso de Madre de que Dawkings entre solo en el Centro de Control, el experto en seguridad, junto a Ares, Hermes y Valzak, acceden al recinto. Las puertas se cierran a sus espaldas y empiezan a flotar cuando la I.A. desactiva el generador de gravedad artificial de la sala. Varias torretas armadas con proyectiles descienden del techo y les apuntan. Dawkings decide jugarse el todo por el todo y les pide a los demás que salgan. Sus tres compañeros le desean buena suerte y se marchan una vez restablecida la gravedad. Dawkings se queda solo junto a Madre.

Una vez en la enfermería Gibster encierra a los demás, pidiéndole a la I.A. que bloquee las puertas, y echa a correr al puente de mando. Allí ve por qué el ordenador les necesita: la activación del motor de salto es una operación manual ajena al resto de sistemas de la nave. Entonces escucha una voz que afirma ser el piloto del Argos. Según él muchos espíritus quedaron atrapados en la nave cuando realizó el salto hacia la Galaxia Vega. Estaban furiosos y asustados, pero ahora sólo quieren regresar. Gibster inicia el protocolo del salto.

Dawkings escucha por radio los gritos desesperados de los tripulantes del Argos pidiendo ayuda. Sorprendido , les pregunta si Gibster está con ellos. Su ceño se frunce de preocupación cuando les oye afirmar que él fue quien les encerró. Empieza a sospechar que el piloto le haya poseído. En ese momento se activa un aviso en un monitor indicando que se ha iniciado el protocolo del salto y el porcentaje de carga del motor. Se le acaba el tiempo. Utilizando todos sus conocimientos consigue burlar los sistemas de seguridad informáticos de la I.A., desactivándola. Abre todas las compuertas de la nave y pide a Valzak que rescate a la tripulación mientras él va a impedir el salto como sea. Se dirige a toda prisa al ala de Ingeniería.

Gibster contacta mentalmente con los xenos de la nave ordenándoles que se reúnan con él (y utilizarlos como defensa si fuera necesario). Valzak corre hacia la enfermería. Dawkings golpea el tubo de transporte, impaciente por llegar. El contador del acumulador de carga del motor de salto sigue subiendo.

Dawkings llega a los motores y empieza a poner explosivos. Valzak se reúne con los tripulantes del Argos. El motor está al 96%. Gibster comunica al piloto que se prepare para hacer el salto.

Dawkings cierra los ojos y presiona el detonador.

La explosión de los motores primario, secundario y de salto es descomunal. Dawkings es consumido por la gigantesca deflagración que hace estallar toda la popa de la nave, incluyendo la zona de los hangares donde estaba la lanzadera. El Argos chirría cuando su casco se retuerce en ángulos para los que no está diseñado. Toda la integridad de la nave corre peligro y en unos minutos esta maravilla tecnológica saltará por los aires.

Gibster grita furioso, y siente en su mente un breve destello de miedo de su mascota al morir. La nave está condenada y echa a correr hacia las cápsulas de escape. De camino contacta con la mente de los xenos para que le sigan.

Valzak y los demás hacen lo propio. Pero ellos están más cerca de la explosión y la estructura se retuerce a su alrededor. Ares y Valzak contemplan horrorizados como sus compañeros son consumidos por explosiones, salen despedidos al vacío o son aplastados. El Argos se está tomando sus últimas víctimas. Finalmente sólo ellos dos logran llegar a tiempo a las cápsulas de escape y abandonar ese infierno.

Gibster y tres de los xenos entran en sus respectivas cápsulas.

Desde el espacio la silenciosa explosión es deslumbrante. Las cápsulas de escape son sacudidas por la onda de choque y lanzadas a la oscuridad entre las estrellas.

Cuando recuperan la consciencia están a bordo del Aurora, con el Capitán Wallace y Annita Lee sobre ellos. Los xenos han sido puestos a buen recaudo y el capitán les pide una explicación.
Gibster dice que sólo pretendía salvar la nave y echa la culpa a Dawkings y a Valzak de haberla destruido. Valzak lo mira incrédulo y responde que Gibster encerró a los supervivientes del Argos y pretendía huir con la nave. Ares, por quien Valzak se ha jugado la vida, confirma esta última versión, pero cree que Gibster sólo pretendía seguir con la misión original.

El capitán le pide a Valzak que les deje a solas y apoya la mano en el hombro de Gibster. Lamenta profundamente la destrucción del Argos, era una nave única en muchos aspectos y la corporación no va a estar satisfecha, pero entiende que hizo todo lo que pudo por recuperar la nave y librarla de su indeseada carga. Entonces se dirige a Ares y habla en el extraño lenguaje que utilizaba la tripulación.

Valzak, desde su cabina, siente una conspiración en marcha y se queda preocupado...


FIN

Fecha: 24/10/2009
Duración: 4,5 horas
Director: Míchel
Sistema: Utopía

2 comentarios:

  1. Hoy estas que no paras con las entradas. Fué una muy buena historia que nos mantubo en vilo hasta el final.

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  2. Me alegro de que os gustase. En cuanto a las entradas: el resumen de la partida de Tarus lo escribió y subió Mon. :)

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