Piratas II: Repartiendo muertos


La tripulación de La Puta, o lo que resta de ella, al ver que sus compañeros tardan tanto inspeccionan el Aurora y descubren a un esqueleto custodio que le propina una buena paliza a Silvara. Al rato Shäg y Maria se despiertan convertidos en cadáveres y descubren a Tabaco encadenado a la bodega del Charlottes, el barco de Larryck. Ha sido hecho preso en su aventura en el monasterio y ha cantado el por qué de lo que hacían ellos tras las cartas. Así Larryck les ordena al dúo zombi ir a su antiguo barco y traérselo para sí, de manera que llegan hasta La Puta y ante el asombro de O´Finnegan consiguen “convencerlos” de que el Charlotess es fácil de abordar.

Muchos más cabos sueltos quedan cuando se dan cuenta que el timón del barco ha sido saboteado pero… deciden tomar el aurora y remolcarlo hasta el otro lado de la isla. Allí todos permanecen impasibles hasta que son abordados y, a varios esqueletos por cabeza, Larryck les ofrece de nuevo su maravillosa oferta de “conmigo o contra mí” y Silvara acepta. No en cambio el capitán, Bruce el alquitranero, León, Darren y dos pequeños grumetes que son la restante tripulación, así que son encadenados a una bola de metal y enviados al mar. Los demás muy confiados en la palabra de Larryck miran como estos se ahogan y pronto la maldición que los ataba a su cometido de rescatar a LeRois se hace presente y los vuelve a convertir en seres mortales. Su nuevo capitán se muestra descontento ante la situación y con una sonrisa airada también los envía a ellos al fondo del mar. Descubren ilusionados, ilusos ellos, que son incapaces de ahogarse (su nueva maldición les hace sufrir hasta alcanzar su meta) y Maria y Shäg consiguen desatarse y nadar hasta la orilla. Pero ete aquí que la muy anterior maldición del bárbaro (sí, había ya unas cuantas y las acumularon…) le provoca que las criaturas del mar le persigan con un odio voraz y, al no conseguir dar suficientes brazadas, se lo llevan a sus estómagos junto con Silvara. Maria sale del agua y se topa con los isleños a los que durante su estancia había aterrorizado. Felices por esta nueva oportunidad de venganza, en ese instante también sale del agua su capitán enano.
FIN

2 comentarios:

  1. Buf, me perdí. Con tanta maldición y el grupo dividido se ha vuelto todo un poco confuso. Lo único que me quedó claro es que murió hasta el apuntador.

    Si es que no hay que fiarse de la palabra de un pirata... :)

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