Star Wars - Secretos del pasado (1ª Parte)

0. Introducción

Hun Atiak, diplomático rebelde humano (Borja): Poco después de que el Archicanciller Palpatine se autonombrase Emperador, a pesar de las protestas del Senado, el planeta de Hun Atiak declaró que se negaba a aceptar esa imposición. Muchos ciudadanos se opusieron abiertamente al recién formado Imperio Galáctico y algunos se unieron a diversos grupos rebeldes para intentar derrocar al tirano. La respuesta del Emperador fue contundente. El planeta fue bombardeado desde la órbita y hordas de soldados de asalto se hicieron con el control del mismo en apenas unos días. Hun Atiak, hijo de diplomáticos, perdió a su familia y amigos, acrecentándose aún más su odio por el Imperio. Junto a otros insurgentes consiguió huir del planeta y unirse a la recién formada Alianza Rebelde. Su mayor aspiración es derrotar al Emperador y representar a su planeta en el Senado como Embajador para ayudar en su reconstrucción.

Bandal Stredder, espía rebelde humano (Adrián): Funcionario menor en la compleja maquinaria de la República, Bandal Stredder empezó a odiar su trabajo tras la fundación del Imperio. En cuanto tuvo oportunidad comenzó a filtrar información a los rebeldes, lo que casi le cuesta la vida. Al ser descubierto se vio obligado a huir, uniéndose a la Alianza, que saca buen provecho de su conocimiento burocrático. Ahora Bandal espera que el Imperio sea derrotado para dejar de ser un fugitivo y llevar una vida tranquila.


1. Perseguidos

En su implacable cacería por acabar con la Alianza Rebelde un destructor estelar llega al planeta en donde Hun Atiak y Bandal Stredder, junto con otros compañeros rebeldes, tienen una de sus bases. Sin ninguna posibilidad de vencer en el enfrentamiento se ponen en marcha los planes de huida. Hun Atiak, Bandal Stredder y Kara Ogaran (una especialista en seguridad) se suben al carguero de Hun y dejan atrás el planeta. Son alcanzados por los disparos de una fragata justo en el momento de saltar al hiperespacio...

...que abandonan demasiado pronto. Hun, que pilota la nave, se ve abrumado por diversas alarmas que señalan que el impulsor hiperespacial ha resultado dañado por los impactos. Kara localiza su posición en las cartas estelares: están en un sistema solar con una pequeña estrella y cinco planetas, ninguno de ellos habitado aunque tres están cartografiados como "ruinas de una civilización extinta".

Antes de que Hun pueda levantarse para intentar reparar el impulsor ven aparecer del hiperespacio la fragata que les había disparado. De su interior despegan tres tie-fighter que se dirigen hacia ellos. Viéndose atrapados Hun acelera y se dirige al planeta más cercano.

Los tie-fighter disparan repetidas veces contra los fugitivos, logrando varios impactos. Kara utiliza un extintor para evitar que los pequeños fuegos, provocados por cortocircuitos, se extiendan al resto de la nave. Bandal, haciendo caso de los gritos de Hun, se sitúa junto al control de armamento, aunque el cañón de la nave sólo dispara en un arco frontal, por lo que se prepara aguardando una oportunidad.

La nave se sacude violentamente al entrar en la atmósfera planetaria a demasiada velocidad. Uno de los tie-fighter le imita y explota al romperse la cabina, otro reduce la velocidad para evitar sufrir el mismo destino, pero el tercero logra realizar con éxito la entrada a una velocidad casi suicida. Dentro ya de la atmósfera Hun reduce la velocidad y gira ciento ochenta grados. Bandal ve como la superficie del planeta se desliza rápidamente a un lado y se encuentra mirando cara a cara a un tie-fighter. El cruce de disparos es breve y certero. Los impactos del caza no consiguen penetrar el blindaje de la nave, y Bandal pronto lo convierte en una bola de fuego. Sin embargo el control de fuego se avería y el cañón deja de disparar. El caza que se había quedado atrás acelera mientras dispara, y Hun no se amilana y hace lo propio dirigiéndose de cabeza hacia él. Kara y Bandal gritan mientras ambas naves se aproximan en rumbo de colisión, pero una maniobra en el último instante hace que el caza golpee una de sus alas con la parte inferior del carguero, empezando a girar sin control hasta que colisiona contra la superficie.

La alegría sin embargo dura poco, pues saben que la fragata puede dispararles en cualquier momento desde la órbita. Para dificultar su detección se internan en las ruinas de una enorme ciudad y desactivan todos los sistemas no vitales.


2. Interludio

A bordo de la fragata el capitán no está nada satisfecho. Ordena a un teniente que baje al planeta en una lanzadera con varios soldados de asalto y que capture a los fugitivos. El teniente le recuerda que ese planeta, al igual que los demás en ese sistema, ha sido clasificado como "inestable" y que descender allí es muy peligroso. El capitán le mira muy serio avisándole de que Lord Vader no se toma nada bien el fracaso. El teniente saluda y se dirige al hangar.


3. Recuerdos


Hun y su unidad R2 hacen recuento de los daños de la nave: el impulsor de hiperespacio, el sistema de fuego del cañón láser, diversos subsistemas y daños estructurales. No dispone de herramientas y recambios para poder abordar lo último, pero sí todo lo demás. Se pone manos a la obra.

Kara analiza la atmósfera del planeta, que resulta ser respirable, aunque necesitarán utilizar las máscaras de oxígeno de vez en cuando. Bandal la mira levantando una ceja y ella le anima a salir a echar un vistazo. De todos modos no tienen nada mejor que hacer. Así pues cogen ropa de abrigo (no tanto por el frío como por el viento que transporta nubes de polvo) y salen al exterior.

La ciudad, tecnológicamente avanzada, parece devastada por la guerra: signos de explosiones y disparos láser, vehículos volcados, restos de cuerpos humanoides... el aspecto es desolador. En el suelo encuentran una pantalla táctil, con el cristal agrietado, que resulta ser un ordenador personal que todavía funciona. Por desgracia está en un idioma que no conocen.

En ese momento Bandal observa como la oscuridad de la noche se cierne rápidamente sobre la ciudad, como una cortina. Es un planeta pequeño y debe de tener una velocidad de rotación elevada. Deciden regresar a la nave por precaución.

Mientras Hun se entretiene electrocutándose lentamente su unidad R2-Z4 va avanzando en las reparaciones de la nave. Bandal se tumba en una litera y Kara, sentada en el suelo a su lado, consigue conectar el ordenador a la computadora de la nave. Descubre sorprendida que el idioma no se corresponde con ninguna de los más de seis millones de formas de comunicación conocidas. Al cabo de unos minutos consigue encontrar unas fotografías de carácter personal, así como unos documentos (que pudieran ser de tablones de noticias) mostrando a un hombre dando un discurso. Lo sorprendente es que el hombre porta en la cintura un sable de luz, al igual que los otros dos que lo acompañan. Bandal, en vista de que Kara no le va a dejar dormir, examina las fotografías. Al igual que muchos otros en la Alianza ha oído hablar de los jedis y del exterminio al que fueron sometidos por el Emperador. Pero estos restos son anteriores incluso a la formación de la República (de lo contrario habría más información sobre el planeta y sus habitantes), así que ¿quiénes son esos hombres?

Hun, entretanto, tiene la sensación de estar siendo observado. Examina la pequeña nave sin encontrar nada, y regresa para continuar con las reparaciones, intranquilo. Por si acaso envía a R2-Z4 a vigilar el exterior, pero apenas empieza a descender por la rampa cuando se apaga. En los escasos segundos en que consiguen encender los sensores descubren fuertes anomalías electromagnéticas que están barriendo la zona. No es de extrañar que el planeta no haya sido saqueado. Recuperan la unidad R2 y vuelven al interior.

En el ordenador Kara y Bandal encuentran también varios vídeos. La mayoría son de carácter personal, pero uno de ellos es la grabación de un desfile militar. Entre las tropas circula un vehículo aerodeslizado con el hombre de la fotografía a bordo. En un momento dado el vehículo se detiene frente a la estatua de una mujer con los brazos extendidos, sosteniendo un holocrón. El hombre desciende y lo recoge, y tanto él como los otros dos jedis que le acompañan parecen satisfechos. Tras esto el desfile continúa hacia un enorme edificio al final de la calle.

Tras hablarlo un rato Kara y Bandal deciden ir a echar un vistazo. Hun, que no está teniendo mucho éxito en las reparaciones, decide acompañarles para ver si encuentra algunas piezas que poder utilizar como recambios. Salen de la nave y se internan en la ciudad.


(continuará...)


2 comentarios:

  1. que planeta más chungo fuímos a parar, a pesar de eso yo me lo pasé pipa con mi andador (ups me stoy adelantando..) creo que en el siguiente resumen me lo pasaré pipa con un andador...

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  2. aún queda mucho!

    y yo no estoy haciendo mi actuación estelar de hacerme el muerto! ¿me salió genial, eh?

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