Star Wars - Secretos del pasado (3ª Parte)

7. Enfrentamiento

Los tres se echan a cubierto tras los vehículos y ruinas que cubren la calle. Un rápido vistazo les indica que hay seis soldados de asalto y un teniente. Les doblan en número. Los primeros e infructuosos disparos les dejan claro que tienen que salir de ahí: los soldados disponen de ventaja numérica además de cobertura, por lo que no tardarán en rodearlos. Hun dispara a diestro y siniestro tratando de cubrir la retirada de Kara y Bandal, pero este último es alcanzado por dos disparos que le causan graves heridas. Con la ayuda de Kara consigue agazaparse tras un vehículo, a una corta carrera de distancia del edificio en el que pueden refugiarse.

Hun sabe que tienen las de perder y mira a su alrededor desesperado. Pero entonces recuerda algo y se escabulle por donde ha venido. Kara y Bandal corren la distancia que les separa del edificio, pero Bandal vuelve a resultar herido y cae al suelo, inconsciente y muriéndose. Kara, angustiada, carga con él los escasos metros que faltan hasta el interior del edificio. Lo tumba en el suelo y comienza a tratar sus heridas en un frenético intento de evitar su muerte.

Hun, entretanto, logra llegar a su objetivo: el andador que habían visto desde la terraza. El único daño que parece tener es un agujero en la cabina, único testimonio del disparo que acabó con la vida del piloto. Saca el cadáver y se pone a los mandos. En su corta vida ha pilotado muchos tipos de naves y vehículos diferentes, por lo que una rápida inspección es suficiente para hacerse con los controles, a pesar de estar en un idioma que no comprende.

Mientras Kara atiende las heridas de Bandal los soldados comienzan a desplegarse para cercarlos. Están a punto de asaltar el edificio cuando varios disparos de un bláster pesado les obliga a ponerse a cubierto. Hun avanza con el andador directamente hacia los soldados de asalto, aplastando vehículos y restos a su paso. En la pantalla táctica el ordenador de a bordo le indica dónde están situados todos los contendientes. Sus disparos alcanzan a uno de los soldados, que cae al suelo herido, y Hun contempla con satisfacción como los disparos enemigos no tienen potencia suficiente para atravesar el blindaje del andador.

Kara aprovecha para alejarse del lugar. Uno de los soldados lanza una granada y Hun tiene que esforzarse por mantener el equilibrio de la máquina, aunque no ha sufrido daños. En la pantalla táctica localiza al teniente (es el único que no lleva armadura) y dispara una ráfaga que atraviesa la pared cerca de su posición, aunque no llega a alcanzarle. Otro soldado, viendo que las granadas resultan ineficaces, lanza una contra el piso superior del edificio que está cerca del andador. La explosión destroza la fachada y enormes fragmentos caen sobre la máquina. Esta vez Hun es incapaz de mantener el control y el andador se desploma, sepultado por los cascotes. Por suerte para él la cabina todavía puede abrirse, así que sale a toda prisa aprovechando la polvareda para ocultarse.

Kara, que no quiere dejar a su compañero a su suerte, oculta a Bandal y se dirige hacia los soldados. Dos de ellos ya le estaban dando caza, pero los rodea buscando una buena posición desde la que disparar al teniente, que está custodiado por otros dos soldados. Apoya el arma sobre un vehículo y apunta con cuidado.

Los otros dos soldados de asalto se internan en un edificio persiguiendo a Hun. Pero este logra esconderse con gran habilidad y les dispara por la espalda, acabando con ellos. Rápidamente se pone una de sus armaduras y sale a la calle. Por el comunicador el teniente le pregunta qué ha ocurrido. Hun, nervioso, responde que el rebelde ha muerto, pero que ha acabado con su compañero. Suspira aliviado al ver que la burda mentira ha funcionado.

Kara dispara al teniente, dándole en plena espalda e hiriéndolo de gravedad. Uno de los soldados que tiene a su lado se gira hacia ella y recibe el siguiente disparo, evitando que acabe con el oficial. Cuando empiezan a devolverle los disparos Kara se escabulle de nuevo y regresa para buscar a Bandal.

Hun aprovecha la confusión para acercarse al teniente. Cuando está a su lado elude como puede las preguntas de los soldados y aprovecha para dispararle al teniente en la cabeza a quemarropa. Los soldados de asalto, sorprendidos, empiezan a dispararle mientras Hun corre para esconderse. Los que estaban persiguiendo a Kara, al escuchar el tumulto por la radio, abandonan la búsqueda y regresan junto a sus compañeros. Hun se escabulle entre los edificios y al cabo de un rato se encuentra con Kara, que está cargando con el inconsciente Bandal.

Al ver a un soldado de asalto que se le acerca Kara dispara, fallando por poco. Hun saluda rápidamente con la mano y se quita el casco. Kara suspira aliviada y entre los dos cargan con Bandal corriendo hacia la nave. Saben que los soldados no tardarán en perseguirles.


8. Una huida ajustada


Una vez a bordo, ya de día, el piloto despega y se aleja del lugar, sin salir todavía del planeta. Vuelve a aterrizar a varios kilómetros de distancia y se apresura a intentar reparar la nave, pues sin el impulsor hiperespacial no pueden huir de la fragata. Gracias a la ayuda de R2-Z4, que vuelve a funcionar, reactivan el sistema de control de fuego, el hiperimpulsor y los sistemas secundarios. Los daños en el casco deberán esperar.

Y justo a tiempo además: los sensores detectan una lanzadera que se dirige a su posición. Hun despega de nuevo y abandona el planeta. La fragata resulta intimidatoria aún en la oscuridad del espacio. En cuanto salen de la atmósfera ven a varios tie-fighter despegar hacia ellos, y la propia fragata comienza a dispararles.

Hun esquiva los disparos mientras Kara, aterrorizada, no quita la vista de los sensores que muestran a los cazas aproximándose. Instantes antes de ser alcanzados por las ráfagas bláster de la fragata la nave salta al hiperespacio.

Ahora sólo falta llevar el holocrón a la Alianza Rebelde y esperar que Darth Nalden sepa realmente cómo acabar con Darth Vader y el Emperador.


-- FIN --

Fecha: 06/02/2010
Duración: 4 horas
Director: Míchel
Sistema: Utopía


1 comentario:

  1. La verdad esque cundió para ser una partida suelta y quedó en un tramo muy interesante. Podría haber sido en inicio de una gran amistad..

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